La Koutoubia de Marrakech

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 koutoubia Marrakech

Literalmente significa “mezquita de los libreros” (los kutubiyin), ya que en este lugar libreros y calígrafos vendían sus manuscritos durante los siglos XII y XIII. Fue construida entre el 1147 y el 1157 por los almohades, que destruyeron una mezquita anterior porque no estaba orientada totalmente hacia la Meca. Uno de los más bellos exponentes del arte andalusí cuya torre sirvió de modelo a otras, entre ellas, la giralda de Sevilla, de ahí su grandísimo parecido.

Es el edificio más alto de la ciudad y desde su minarete, a 70 metros del suelo, se llama a la oración cinco veces al día con ese sonido lento y pertinaz pero a la vez cálido que nos indica que estamos de viaje, en un país árabe y viviendo nuevas experiencias. Cinco veces al día la vida en la ciudad se detiene y todos se van a rezar, los que por cualquier motivo no pueden cumplir, tienen que recuperar en otro momento del día. Es importante llevar a cabo estas tradiciones, ya que, en cuestiones de religión, se está pendiente de lo que hace el otro y las consecuencias sociales para el incumplidor pueden ser duras.

La visita está prohibida a los no musulmanes, por ser un lugar de culto y escuela del Corán, así que los turistas, en principio, deberán conformarse con descansar en los preciosos jardines que rodean la mezquita y observarla por fuera, que ya es un espectáculo. Sin embargo, si se le echa cara y uno va vestido con indumentaria  no muy llamativa y en actitud más o menos recogida, puede que haya suerte y se acceda al interior. Recomendamos echar un vistazo por la noche ya que iluminada es más bonita si cabe, además es un lugar muy animado, pandillas de jóvenes y no tan jóvenes se dan cita aquí para empezar su marcha nocturna.

En todo el centro vital de la ciudad, la Koutoubia está muy próxima a la plaza Djemaa el Fna y los frenéticos zocos. Por otro lado, la Avenida Mohammed V empieza justo en frente de la mezquita y lleva directamente a Gueliz, la ciudad nueva.

Gueliz es un barrio nuevo construidos por los franceses durante la época de dominación. Es el extremo opuesto de la antigua medina, ¡otra vez estamos en el s. XXI! Pero ni siquiera la multitud de franquicias que encontramos (Mcdonald´s, zara, kfc…) consiguen arrebatarle su sabor, ya que las bellas casas de estilo marroquí, rojas por supuesto y adornadas de coloridas buganvillas nos recuerdan a cada paso el exotismo y la magia de nuestro destino.

LUGARES DE INTERÉS EN LA MEZQUITA

El patio: con la pila de las abluciones en su centro. No hay que olvidar el símbolo  de purificación que tiene el agua en el  Corán.
La ablución puede ser de carácter total o parcial dependiendo del grado de impureza en el que se encuentre el individuo. Normalmente basta con la ablución parcial, pero la comisión de determinados actos, entre ellos la relación sexual, requiere un baño completo.

El Mihrab. En todas las mezquitas hay un lugar en el que se indica hacia dónde se debe orar, este lugar es el mihrab e indica la dirección de la Meca.
Al principio, Mahoma ordenó que se rezara en sentido a Jerusalén, pero cuando los judíos lo negaron como profeta,  cambió por la dirección de la Meca. El Mihrab está decorado con
--Cuatro columnas de mármol marroquí.
--Un arco alveolado con motivos florales.
-- La maqsura, una placa de madera de cedro, alrededor del mihrab, desde donde el rey asistía a la oración.

El minbar: es una especie de púlpito desde el que el imán lee las oraciones de los viernes. El minbar de la Koutoubia se hizo en Córdoba en la época de los almorávides, los materiales empleados fueron madera de sándalo, de ébano, marfil y áloe. Representó un modelo para la fabricación de piezas semejantes realizadas en Marruecos entre los siglos XII y XIV.

El minarete, torre de la mezquita, desde la que el muezzin llama a los fieles a la oración. El minarete culmina con cuatro bolas doradas, superpuestas y en orden decreciente según su tamaño. Cuenta la leyenda que originalmente estas bolas eran tres, representando los mundos terrestre, celestial y espiritual. La cuarta sería una donación de una de las esposas del sultán Yaqub el-Mansur, que ofreció sus joyas para ser fundidas, realizando así una penitencia por haber roto el ayuno del Ramadán durante algunas horas parece ser que comiendo unas uvas.
Mahoma sentía un profundo disgusto por el cuerno con los que los judíos llamaban a sus fieles, así que decidió que su liberto de origen abisinio, Bilal al-Habasi, conocido por su voz dulce se subiría a un monte y cantaría una oración invitando a los demás. La idea tuvo tanta aceptación que a partir de entonces se hizo siempre así.